2020.0.16.1 MX/ES

“Los héroes están en los hospitales,

Nosotros hemos hecho lo que sabemos hacer”

SEAT recibió un reconocimiento especial otorgado por el diario La Razón, esto con motivo de la capacidad de adaptación y respuesta que tuvo la compañía al fabricar respiradores de emergencia en sus instalaciones. La Dra. Carmen Martínez, miembro del equipo de Salud, Seguridad y Emergencias de SEAT fue la encargada de recoger el galardón en un acto que rindió homenaje a los profesionales de la salud, celebrado en la Real Casa de Correos en Madrid, España.

Fue el pasado mes de abril cuando la compañía adaptó la línea de producción del SEAT León para producir respiradores de emergencia y ayudar con esto al sistema de salud y los profesionales sanitarios que ayudaron a frenar el desarrollo del virus en España. Este proyecto, en el que se involucraron más de 150 empleados de todas las áreas de la compañía de manera totalmente voluntaria, supuso una demostración de trabajo en equipo y colaboración abierta entre empresas, administración pública y start-ups. 

La compañía llegó a producir más de 600 respiradores de emergencia que se entregaron a hospitales de toda España: “Todo surgió de una conversación en casa con mi mujer. Se había interrumpido la producción en Martorell y, ante las alarmantes cifras de contagiados, pensé que teníamos que aprovechar la capacidad de SEAT y la competencia de nuestros empleados para ayudar de alguna forma”, relata Christian Vollmer, vicepresidente de Producción y Logística de SEAT. De esta manera el equipo de Salud y Seguridad de SEAT, con Patricia Such al frente, dio el siguiente paso y, en contacto con personal de diferentes hospitales, determinó que una de sus principales necesidades era disponer de más respiradores. Así fue como empezó todo.

Un reto a contrarreloj 

“Yo no soy médico ni enfermero, soy ingeniero. Sólo podía ayudar generando equipos para los que salvan vidas y es lo que hicimos”, explica David García, responsable de Mantenimiento de SEAT Martorell. Él y Alicia Molina, responsable de Ingeniería de procesos de Prensas y Chapistería en SEAT, fueron dos de los ingenieros que arrancaron el proyecto, pensando en cómo industrializar el prototipo de la empresa Protofy.XYZ, junto con el Hospital Germans Trias i Pujol y el Hospital Clínic de Barcelona. “Apenas dormimos, el equipo se desvivió por ayudar y esa fue la clave para dar rápidamente con ideas tan ingeniosas como las que aplicamos”, contó con emoción Molina. “Diseñamos soluciones de movilidad para las personas y esta vez nos movimos para que pudieran respirar”, continuó la ingeniera.

Para hacerlo usaron los mismos elementos y materiales. Por ejemplo, los componentes eléctricos de un respirador son una fuente de alimentación de un PC, un regulador de luces LED y el motor de un limpiaparabrisas. “Al principio pensamos en los levantavidrios, ya que teníamos más en stock, pero nos quedamos con el motor del limpiaparabrisas porque era el que garantizaba 2 mil horas de funcionamiento”, aseguró García. Otro reto era dónde producir los ventiladores de emergencia. Para esto, decidieron adaptar la línea del subchasis del nuevo León: “Tenemos un equipo con un talento extraordinario, estábamos convencidos de que podíamos hacerlo y lo conseguimos en solo una semana”, añadió.

De 15 a 150 personas en un abrir y cerrar de ojos

A medida que iban surgiendo necesidades, el equipo se iba ampliando con empleados de todas las áreas de SEAT. Sin pensarlo dos veces,  Elías Muñoz, un conductor de instalaciones, se ofreció como voluntario. Él estuvo colocando los reguladores de presión y las señales a los respiradores. “Este trabajo es, sin ninguna duda, uno de los más importantes de mi vida”, comentó.  A su lado, en la línea estaba Pilar Arroyo. De instalar motores en vehículos pasó a hacerlo en los ventiladores: “Cada vez que salía un camión con los respiradores camino a los hospitales comenzábamos a aplaudir. ¡Estoy muy orgullosa!”, exclamó.

Todos los ‘héroes’ necesitan un traje

No llevan capa, pero sí necesitaban mascarillas para no correr ningún riesgo mientras fabricaban los ventiladores. Por eso, en otro taller, el de Color&Trim de SEAT, la máquina de coser de Nick Allen no paró en todas esas semanas. El costurero de vehículos puso su experiencia de más de 35 años al servicio de la lucha contra el COVID-19, confeccionando más de 50 mascarillas diarias para todo el equipo.

Un carrusel de emociones

Así define David García esas semanas: “Al principio, era un sinvivir. Sabíamos que éramos capaces de hacerlo, pero temíamos no ser lo suficientemente rápidos”. El sábado 4 de abril, los primeros 20 OxyGEN #HOPE salieron de Martorell camino a los hospitales Ramón y Cajal de Madrid y Bellvitge, en Barcelona. “La alegría fue inmensa, pero también había en nosotros un gran sentido de la responsabilidad. Los héroes están en los hospitales, nosotros hicimos lo que sabemos hacer”, añadió. 

Para el responsable de Mantenimiento de SEAT Martorell es demasiado pronto para mirar atrás, sin embargo, con estas palabras concluye: “Si somos capaces de replicar lo que hicimos esas semanas, podremos con cualquier otro proyecto de SEAT”.

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