En los últimos años la madre tierra nos ha mandado un claro mensaje, y es que se está perdiendo el delicado equilibrio natural que alguna vez existió.

Lo hemos visto en las noticias, en la televisión, en redes sociales; no está en nuestra imaginación. Fue China quien emitiera una de las primeras alertas ambientales atmosféricas en varias zonas del país, suspendiendo las actividades cotidianas. Hace no mucho tiempo en la Ciudad de México vivimos lo mismo. 

Por esa y muchas otra razones, nos estamos esforzando por encontrar nuevas alternativas y procesos que sean aún más amigables con el medio ambiente. Nuestra fábrica de Martorrell tiene varios reconocimientos porque cada proceso está pensado para reducir el impacto con el medio ambiente.

Ahora tenemos una nueva solución

Convertir aguas residuales en un combustible sostenible. Es la respuesta a dos retos medioambientales: reutilizar un bien común cada vez más escaso, el agua, y encontrar energías alternativas frente a los episodios de contaminación, que obligan a restringir el tráfico en las grandes ciudades. La producción y el uso de este nuevo biocarburante, que nace de la colaboración de Aqualia con SEAT, reduce en un 80% las emisiones de CO2 respecto a un vehículo que funciona con gasolina.

Más de 1,5 millones de piscinas olímpicas

Anualmente se depuran en España alrededor de 4.000 hectómetros cúbicos de aguas residuales, equivalentes a más de 1,5 millones de piscinas olímpicas. 

Todos los autobuses de España

Con la producción anual de biometano se podrían repostar los 60.000 autobuses que hay en España. 

150 coches al día

Una planta de capacidad media puede tratar alrededor de 10,000 metros cúbicos de agua al día y generar 1,000 metros cúbicos de biometano, suficiente para que más de 150 vehículos recorran 100 kilómetros diarios.

Los vehículos GNC, una alternativa a las restricciones de tráfico

Este biocombustible renovable puede utilizarse en coches de gas comprimido (GNC), reduciendo las emisiones en un 80% respecto a un vehículo de gasolina, teniendo en cuenta la producción del combustible y su uso en el vehículo.

¿Cómo convertir aguas residuales en biometano?

En las depuradoras, un proceso físico de decantación en tanques separa el agua de los fangos, que se convierten en gas gracias a un tratamiento de fermentación. Tras un proceso de purificación y enriquecimiento, el biogás ya está listo para utilizarse como combustible.

100 vueltas al mundo al año

Con el biocarburante obtenido del agua tratada en un año  en una depuradora de tamaño medio, equivalente a 50.000 habitantes, un coche podría recorrer alrededor de cinco millones de kilómetros. O lo que es lo mismo: dar 100 vueltas alrededor de la Tierra o hacer seis viajes de ida y vuelta a la Luna.